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¿Qué opinamos sobre el papel?

¿Qué opinamos sobre el papel?

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¿Qué opina realmente el consumidor sobre el papel y los productos papeleros? Más allá de lugares comunes y mitos urbanos, son las encuestas las que dan voz al ciudadano y recogen su opinión. Porque para saber qué piensa la gente, no hay nada como preguntar.

 

Varias encuestas recientes arrojan resultados interesantes sobre temas controvertidos como las preferencias en cuanto a materiales de embalaje, papel impreso o soporte digital, factura en papel o factura electrónica…

La mayor y más reciente investigación sobre el tema es la Encuesta sobre el Papel en España realizada por TECEL ESTUDIOS-SIGMADOS para EL FORO DEL PAPEL hace solo unos meses, con mil entrevistas en todo el país a mayores de 18 años.

Éstos son sus principales resultados: • 91% no me imagino una vida sin papel • 81% el papel es más cercano y entrañable que otros productos y tecnologías • 87% en una economía sostenible, lo adecuado es la convivencia del libro en papel y el libro electrónico • 93% los envases de papel y cartón son más ecológicos • 60% quiero seguir recibiendo mis facturas y saldos bancarios en papel • 68% utilizaría nuevos productos papeleros como baterías de papel, embalajes inteligentes o cosméticos y medicinas basadas en fibra de celulosa

Como se puede ver de los resultados obtenidos, el papel y el cartón siguen formando parte de nuestras vidas y no nos imaginamos un día a día sin él. ¿ Y tú? ¿Cuándo fue la última vez que usaste papel? ;)

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  • Cómo la invención del papel cambió el mundo

    Todo empezó con la imprenta de Gutenberg. Después se extendió a una multitud de usos. Desde el café que nos tomamos por la mañana, hasta los post-its de la oficina, pasando por los sobres del buzón. El papel se quedará entre nosotros, hay usos que le damos que son insustituibles.

    La imprenta de Gutenberg, creada en la década de 1440 por Johannes Gutenberg -un orfebre de Mainz, Alemania- es ampliamente considerada una de las invenciones más emblemáticas de la humanidad.

    Su creador descubrió cómo hacer grandes cantidades de tipos móviles de un metal resistente y también supo cómo fijar esos tipos, de tal manera que estuvieran lo suficientemente firmes para imprimir cientos de copias de una misma página y lo suficientemente flexibles para poder ser reutilizados en una impresión completamente distinta.

    Las famosas Biblias impresas por Gutenberg eran objetos tan hermosos que podían rivalizar con aquellas elaboradas a partir de la caligrafía de los monjes. La imprenta de Gutenberg cambió el mundo.

    Su invención fue un factor crucial en la reforma religiosa de Europa, contribuyó a la ciencia, posibilitó los diarios, la novela, el texto escolar y mucho más. Pero no podría haberlo hecho por sí misma sin otra invención, tan esencial pero mucho menos aplaudida: el papel.

    El papel fue otra idea de China, unos 2.000 años atrás. Al comienzo lo utilizaron para envolver objetos preciosos pero casi inmediatamente comenzaron a escribir sobre él: era más liviano que el bambú y más barato que la seda.

    Pronto los árabes se entusiasmaron con este invento pero los cristianos en Europa no lo harían hasta mucho después: el papel llegó a Alemania apenas unas décadas antes de que Gutenberg inventara su imprenta.

    ¿Por qué tomó tanto tiempo? Porque por siglos, los europeos simplemente no necesitaban del papel. Tenían el pergamino, que está hecho de cuero de animal. Pero era costoso: una Biblia escrita en pergaminos requería el cuero de unas 250 ovejas. Aunque, como tan poca gente sabía leer y escribir, la producción no era masiva.

    Sin embargo, con el incremento de una clase dedicada al comercio cuyas necesidades cotidianas exigían llevar las cuentas y elaborar los contratos, ese material para la escritura utilizado por los árabes comenzó a verse atractivo.

    Y la existencia de papel barato hizo que la economía de la imprenta también fuera deseable: el costo fijo de la impresión era fácilmente compensando por la cantidad de copias impresas. Las opciones eran sacrificar a millones de ovejas o usar papel.

    Multiuso

    Y la impresión es solo uno de los usos que le damos al papel. Lo usamos para decorar paredes -sea como empapelado, o con posters y fotografías-, para filtrar café y té, para empaquetar leche o jugo con las cajas hechas de cartón corrugado. Hay papel para envolver, papel de lija y papel a prueba de grasa. Hay servilletas de papel, recibos de papel y boletos de papel.

    Y en la década de 1870, la misma década que produjo el teléfono y la bombilla de luz, la Compañía Británica de Papel Perforado produjo una clase de papel que era suave, firme y absorbente: el primer papel higiénico. El papel puede parecer encantador y artesanal pero es básicamente un producto industrial elaborado a escala masiva. Una vez que los europeos cristianos finalmente abrazaron al papel, crearon posiblemente la primera industria pesada del continente.

    ¿Del papel a la madera?

    A lo largo de los años, el proceso vivió innovación tras innovación: máquinas trilladoras, blanqueadores, aditivos designados para hacer papel más rápido y más baratos, aun cuando el resultado de todo esto era en ocasiones una sustancia frágil que se tornaba amarillenta y se rompía con el tiempo. Al final el papel se volvió un producto barato, ideal para las necesidades de la vida de la clase media.

    Para 1702 el papel era tan barato que se utilizó para un producto explícitamente designado a ser arrojado a la basura en sólo 24 horas: el Daily Courant, el primer diario del mundo.

    Y luego, llegó una crisis industrial casi inevitable. Europa y Estados Unidos se volvieron tan hambrientos de papel que comenzaron a quedarse sin textiles para procesar.

    Pero había una fuente alternativa de celulosa para hacer papel: la madera. Los chinos conocían hace mucho tiempo cómo hacerlo pero la idea no había despegado en Europa.

    En 1719 un biólogo francés, René Antoine Ferchault de Réaumur, escribió un artículo científico haciendo hincapié en que las avispas podían hacer nidos de papel mascando la madera, entonces, ¿por qué no podían hacer algo similar los humanos?

    Sus palabras fueron ignoradas por años y cuando su idea fue redescubierta, los productores de papel notaron que la madera no es una materia prima tan fácil de trabajar y que no contiene tanta celulosa como los trapos de algodón. Recién en la mitad del siglo XIX la madera se volvió una fuente importante de la producción papelera en Occidente.

    Futuro del papel

    Actualmente, el papel se hace cada vez de sí mismo, reciclado generalmente en la China que lo inventó. Una caja de cartón surge de las papeleras de Ningbo, unos 250 kilómetros al sur de Shanghái; es usada para empaquetar una computadora portátil; la caja se embarca y cruza el Pacífico; la computadora se usa y la caja se recicla en un tacho de basura en Seattle o Vancouver; luego regresa a Ningbo para ser reconvertida en otra caja.

    Las ventas de papel siguen en alza. Las computadoras hacen más fácil la distribución de documentos digitales pero las impresoras hacen igual de fácil imprimir estos documentos en papel.

    En 2013 el mundo alcanzó su pico en producción papelera. Aunque muchos de nosotros todavía preferimos dar vueltas las páginas de un libro o de un periódico, el costo de la distribución digital es tan bajo que terminamos inclinándonos por la opción más barata.

    El papel puede no estar en su mejor momento histórico pero sobrevivirá, no solo en las góndolas de los supermercados o al lado de los inodoros sino también en la oficina, en casa, en el café que te tomas, en los sobres del buzón y mil sitios más.

    Las viejas tecnologías tienen el hábito de resistir. Todavía usamos lápices y velas y en el mundo se producen más bicicletas que automóviles. El papel no ha sido sólo un lugar donde imprimir hermosas páginas, es un elemento que forma parte de nuestra vida cotidiana.

    Fuente: bbc.com

    Imagen: Getty Images.

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